•    Durante más de dos décadas, 29 socios de la empresa Rápidos de Pochutla padecieron los abusos de Juan Ramos, quien en 1990 les arrebató su fuente de ingreso

El pasado 17 de mayo, 29 socios realizaron una asamblea extraordinaria para recuperar las riendas de la empresa.

Patricia Pacheco

La empresa de transporte Rápidos de Pochutla fue fundada en 1985, y su añeja terminal se localiza en la avenida principal de esta ciudad.

SAN PEDRO POCHUTLA.- Una historia de traición y abusos fue protagonizada durante más de dos décadas por un grupo de concesionarios costeños aglutinados en la empresa Rápidos de Pochutla, S. A. de C. V., quienes luego de fundar una línea de autobuses con gran esfuerzo y ser defraudados por uno de sus socios, ahora regresan a tomar las riendas de su negocio y exigen cuentas a quien los timó y se quedó con sus ganancias durante 22 años.
Como si se tratara del guion de una novela de intrigas, en el que un villano consumado consigue sus maléficos fines para luego ser castigado; la historia de los Rápidos de Pochutla ha formado parte de la memoria de los pochutlecos, quienes durante años han sido testigos del enriquecimiento y actuación ambivalente de quien se ostenta como representante y único administrador de la empresa, Juan Ramos Argüelles.

Desde hace años, los usuarios se quejan de las pésimas condiciones en las que se encuentran las unidades.

Historia de esfuerzo
Según cuentan los socios, un grupo de emprendedores de Pochutla y Huatulco decidieron crear en 1985 una empresa de transporte que significara una salida económica para diversas familias, dado el crecimiento de la zona y las necesidades de comunicación que en ese momento surgían.
Aunque en un inicio obtuvieron concesiones para operar camionetas de carga y pasaje con rutas locales, poco tiempo después lograron federalizar el servicio y abarcar rutas más amplias en las carreteras 200 y 175, de Salina Cruz a Puerto Escondido, y de Puerto Ángel a El Manzanal.
En 1990, cuando abrigaban las mejores expectativas de crecimiento y bonanza para todos los socios, Juan Ramos, que fungía como apoderado legal de la empresa, les propinó un duro revés al autonombrarse administrador único, y convertirse al mismo tiempo en una especie de cacique del transporte en la Costa.

Los socios lamentaron el fraude del que fueron objeto por parte de Juan Ramos Argüelles y los malos manejos de la empresa durante 22 años.

La traición
“Aprovechándose de que contaba con un amplio poder en la empresa y realizaba gestiones que supuestamente eran en beneficio de todos, abusó de nuestra confianza y a través de triquiñuelas se asignó la administración”, contó Carmelo Ramos Argüelles, fundador y vocero del grupo de inconformes.
Los indignados accionistas explicaron como “bajo presión y con la amenaza de que no saldrían las placas, Juan Ramos, mañosamente nos hizo firmar documentos con los que se acreditaba como único administrador, y a partir de entonces no ha rendido ningún tipo de informe sobre el estado financiero de la empresa desde hace 22 años”.

29 socios se organizaron para recobrar su empresa y renovaron la directiva cooptada desde hace 22 años.

Riqueza inusitada
Desde entonces, señalaron, Juan Ramos empezó a quedarse con dinero de los socios, alegando supuestos pagos e impuestos que no eran reales o cuyos montos inflaba a la menor provocación, además de imponer castigos a modo y apropiarse de los mejores turnos y corridas en los itinerarios.
Con el tiempo, apuntó Carmelo Ramos, varios integrantes fueron saliéndose por tanto desgaste, humillaciones y ante la impotencia de no poder crecer en la empresa, “porque ahí el único que creció y creció fue Juan; aprovechaba que salían integrantes para adquirir nuevas unidades y meterlas a trabajar, por eso, de contar con un solo un carro, llegó a tener 14, aunque éstos se encuentran en pésimas condiciones”.
El también hermano de Juan Ramos reveló que mientras éste último aseguraba constantemente que la empresa se encontraba en números rojos, de forma contrastante él se dedicó a acumular una gran riqueza, y adquirió diversas propiedades en la región y en otras entidades de la República.
“Hace 20 años Juan Ramos no era nadie, y ahora, luego de años como administrador de los Rápidos, es millonario. Tiene propiedades en Pochutla, Zipolite, Huatulco y Puebla, entre otros, además de varios negocios, todo a costillas de los socios”, aseguró.

Carmelo Ramos evidenció las vejaciones e injusticias de las que fueron objeto la mayor parte de socios desde 1990.

Inician acciones legales
Por todo ello, y ante la resistencia de Juan Ramos a rendir informes de cualquier tipo a los accionistas, éstos solicitaron a principios del mes de marzo al titular del Juzgado Mixto de Primera instancia con sede en esta ciudad, emitir la convocatoria para una asamblea extraordinaria de la Cooperativa Transportes Rápidos de Pochutla.
Una vez dada la respuesta del juez y publicada en el diario oficial del estado de Oaxaca el pasado 28 de abril, la reunión estipulada para el 17 de mayo en las instalaciones de la terminal camionera, sirvió para que los 29 cooperativistas excluidos retomaran el control de la empresa y nombraran de entre los asistentes a la nueva directiva conformada por administrador y comisario.
Enterado de las intenciones de sus compañeros cooperativistas, Juan Ramos eludió asistir a la asamblea y por el contrario, consideró la renovación de la directiva como una afrenta “propia de vándalos” y desestimó las acciones emprendidas, con las que evidentemente se pondría al descubierto la opacidad con la que se ha manejado a la empresa durante más de dos décadas.

Exigen cuentas socios
Cuestionados sobre la tardanza para emprender acciones legales y recuperar su empresa, los afectados dijeron haber atravesado por dificultades económicas para solventar los gastos, además de que “por miedo a Juan muchos no actuaban”, y aseguraron que ahora, por el contrario, están dispuestos a agotar todas las instancias posibles.
Y expusieron que como primera acción y con base en la Ley Mercantil, la mayoría de accionistas promoverá la destitución de Juan Ramos Argüelles del cargo de administrador y como representante legal de la sociedad. Asimismo, afirmaron, por medio de un proceso penal se le  exigirá que reintegre a cada socio los beneficios económicos reales obtenidos durante más de dos décadas de funcionamiento de la transportadora.
“Nuestra gente tiene hambre y ganas de trabajar, él ya se enriqueció durante 22 años y tiene que reconocerlo”, subrayó Francisco Hernández Pacheco.

Juan Ramos Argüelles es conocido por su carácter ambivalente, déspota e inhumano por sus propios paisanos.

¿Quién es Juan Ramos?
“Hoy se le cayó la careta a Juan Ramos Argüelles”, clamaban algunos socios de Rápidos de Pochutla, con palabras inyectadas de la mezcla entre el regocijo y la rabia acumulada durante dos décadas.
Eufóricos por un primer triunfo colectivo, después de sufrir vejaciones en su propia empresa y estar invadidos por la impotencia de quien es decepcionado luego de una gran esperanza, los reclamantes no miden con palabras el repudio que una sola persona puede llegar a inspirar.
Farsante, tramposo, hipócrita, traidor, son solo algunas de las descalificaciones que intentan retratar de cuerpo entero a quien en Pochutla es muy bien conocido por tratar a toda costa de construir una figura pública intachable, un hombre con ideas progresistas.
Quien ahora es denunciado por casi una treintena de socios ante un presunto fraude, ha exhibido abiertamente desde hace años una imagen de supuesta humanidad y sencillez, que lo ha orillado incluso a aspirar a diversos cargos de elección popular, entre ellos la presidencia municipal.
“Juan Ramos es un mitómano y prepotente, él dice que es bueno y se la cree, es una persona aberrante en sus actos, Juan tiene un problema psicológico muy remarcado y un egocentrismo que daña a personas y no se da cuenta. Su bondad no existe, y eso se comprobó con las vejaciones a los socios”, mencionó quien además de ser integrante de la sociedad, es su hermano, Carmelo Ramos.

Ambición desmedida
Ahora solo queda esperar unos cuantos meses, destacan los cooperativistas con esperanza, para que nos devuelva lo que nos quitó durante tanto tiempo.
“Es mucha su ambición, a mí me quitó 350 mil pesos”, interviene con impotencia doña Elisa Alderete, de más de 60 años. Y es que a decir de algunos afectados, Juan Ramos obtiene actualmente ingresos libres de impuestos y pagos diversos, de alrededor de 600 mil pesos mensuales.
“Si sumamos lo que ha ganado a costa de nosotros durante 22 años, ahí se comprenderá por qué de no tener nada, ahora es millonario”, subrayaron los accionistas.
“Por eso ahora vamos a seguir trabajando y sacaremos adelante la empresa, pero ahora sí, el beneficio será para todos, concluyeron.