EDITORIAL

La marcha realizada hace unos días por comuneros, avecindados e integrantes del Comisariado de Bienes Comunales de San Pedro Pochutla para exigir cumplimiento a la edificación de la segunda planta y auditoría por recursos asignados al programa de Seguros Catastróficos, refrescó la memoria a la comunidad agraria sobre temas tan espinosos como los más de dos millones de pesos que los deudos de comuneros muertos hace dos años, no han querido entregar al órgano comunal.

A pesar de que la comunidad agraria tiene centrada su atención en la ruptura entre el Comisariado y el edil de Pochutla, Víctor Cruz Vásquez, por el incumplimiento de éste último en torno a la edificación de la segunda planta y por el presunto “manoseo” de recursos por Seguros Catastróficos por sequía; los comuneros de Pochutla no se olvidan de temas como el que derivó del incierto destino de los recursos depositados en una cuenta a nombre del ex líder comunal Rigoberto Díaz Gómez y quien fuera su tesorero, Leónides Jacinto Carmona.

A dos años de la trágica muerte de tres integrantes del órgano comunal, que derivaría en la renovación de la representación, quedando en manos de Eutiquio Ricárdez Cárdenas, aún existe un tema por resolver que podría confrontar a la comunidad agraria de Pochutla: la tardanza de las viudas de Rigoberto y Leónides para ceder los recursos que por derecho le corresponden a los comuneros y que forman parte de una indemnización otorgada por la extinta Secretaría de la Reforma Agraria en el 2012.

A pesar de que las mujeres se habrían comprometido ante los comuneros a entregar los dos millones 365 mil 500 pesos que corresponden a 192 comuneros con juicios pendientes en el Tribunal Unitario Agrario (TUA), a dos años de la muerte de sus esposos, las mujeres –que habrían quedado como beneficiarias por el fallecimiento de los titulares- no han posibilitado que el dinero sea manejado y repartido por el órgano comunal.

En su momento, Eutiquio Ricárdez informó que el órgano a su cargo había interpuesto un juicio civil para que la viuda de Rigoberto quedara como albacea definitiva de los recursos depositados en una institución bancaria, para que posteriormente ella misma facilitara el traslado a una cuenta del Comisariado; sin embargo, a la fecha, ninguna de las dos viudas ha movido un dedo para entregar los recursos.

Llama la atención la actitud de confrontación mostrada principalmente por una de las viudas contra el líder del Comisariado, pues cada que se retoma públicamente el asunto, se dedica a denostar a Eutiquio Ricárdez, sin aclarar el motivo por el cual los recursos no han sido debidamente canalizados para la entrega a los comuneros.

Se sabe que en la próxima asamblea, programada para el mes de septiembre, los integrantes de la comuna debatirán ampliamente sobre el tema, y exigirán de una vez por todas, a las involucradas la entrega de los recursos, que como ellas mismas aceptaron, no son de ellas, ni de sus esposos, ni del Comisariado, sino de los comuneros.