•    Por medio de mensajes intenta anónimo defensor de Ramos Argüelles censurar publicaciones y amenaza con interponer absurdas demandas contra PubliMar
Raúl Laguna

Juan Ramos Argüelles intenta hostigar a colaboradores de medios de comunicación de la Costa oaxaqueña.

Juan Ramos Argüelles intenta hostigar a colaboradores de medios de comunicación de la Costa oaxaqueña.

SAN PEDRO POCHUTLA.- En un intento por limitar la libertad de expresión y amedrentar por medio de amenazas a quienes colaboramos en los medios digital e impreso “PubliMar, información de la Costa Oaxaqueña”, Juan Ramos Argüelles, quien hasta hace dos años fungía como administrador y apoderado legal de la empresa Transportes Rápidos de Pochutla (TRP), ha iniciado una campaña de hostigamiento contra este medio de comunicación.
Molesto por el seguimiento informativo que la reportera y directora adjunta de PubliMar, Patricia Pacheco ha realizado en el caso de las acciones legales que 32 socios emprendieron para la recuperación de la empresa transportista (controlada ilegalmente durante 22 años por Ramos Argüelles), el también llamado “cacique del transporte”, ha intentado por diversas vías, todas ellas plagadas de acometidas verbales y prepotencia, de silenciar o desacreditar la labor profesional que realiza la empresa periodística.
Luego de la publicación de una primera nota en PubliMar y en el periódico Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca (del cual Patricia Pacheco es corresponsal), fechada en mayo del año 2012 y cuyo título reza “Socios timados durante 22 años recuperan Rápidos de Pochutla”, trascendió que quien hasta ese entonces se hacía pasar por una persona intachable, se encontraba enfurecido por los testimonios vertidos por sus compañeros en el referido artículo, donde se revelaba la verdadera personalidad de quien había intentado parecer un empresario humanitario y exitoso.
Por medio de comentarios que eran enviados al portal PubliMar, firmados con nombres ficticios, Juan Ramos y sus seguidores o parientes, resaltaban que el ex administrador de la empresa es un hombre de trabajo, honesto y que ayuda a las personas sin importar su afinidad política. En contraste, en esos mismos escritos descalificaban a varios de los socios, llamándolos delincuentes e irresponsables con los usuarios.
Unos meses después y ante la insistencia de Ramos Argüelles para que los directivos del periódico Noticias de Oaxaca aprobaran la publicación de una réplica sobre el tema, la editora de la sección Regiones, Ángeles Velasco se comunicó con Patricia Pacheco para planear la redacción del escrito donde se vertería la presunta versión del aludido; sin embargo, al contactarlo vía telefónica, la reportera se encontró con la ya muy conocida actitud prepotente del referido sujeto, quien le exigía acudir a su casa para que ahí recibiera información y rechazaba cualquier otra propuesta (sitio) para convenir los términos de la información.
Ante la reacción altanera y arbitraria de Ramos Argüelles, y debido al riesgo que la profesionista corría en caso de acudir al domicilio del supuesto afectado, la propia casa editorial determinó reservarse la publicación solicitada por el primero.
A casi dos años de la recuperación de Transportes Rápidos, y después de un total de cuatro notas publicadas sobre la batalla legal de los socios y mejoras en la imagen y servicio de la empresa, un nuevo empeño por acallar la libre expresión y el derecho de los ciudadanos a estar informados, se dejó sentir por parte de los supuestos “defensores” de Juan Ramos.
El pasado 2 de mayo, bajo el seudónimo de “sara sara”, una persona envió, en horas de la madrugada, a la dirección de correo electrónico del periódico PubliMar, un primer mensaje con la clara intención de fustigar a los colaboradores de este medio.
A través de la dirección electrónica sara.sarita3.1416@gmail.com alguien con un tono altanero, agresivo y prepotente de principio a fin, realiza una férrea defensa de Juan Ramos y exige por medio de amenazas se suprima del portal www.publimar.mx toda aquella información que se refiera a éste personaje.
“(…) Borren todo lo que tenga que ver con el Señor Juan Ramos y ofrézcanle una disculpa si no quieren tener problemas con la Ley (…) así que si no quieren recibir una demanda por difamación y calumnias, así como allanamiento en propiedad ajena y uso no permitido de la información personal (…) les conviene más borrar esos “artículos”, pedirle una disculpa al Sr. Juan en su periódico, y que sea visible para todos tanto en redes sociales como en su página web y ya no meterse más en este asunto ni volver a publicar nada relacionado”, refiere el anónimo.
Además de la insolente reclamación, quien se hace pasar como “sara sara”, no omite acudir al desprestigio y las descalificaciones (sin pruebas) en contra de dos socios de Rápidos de Pochutla, quienes resultan ser parientes cercanos al empresario.
Pero el iracundo remitente no paró en su propósito. Para el día 4 de mayo, y ante la nula respuesta de nuestra parte, lanzó su nuevo intento de intimidación; por medio de un nuevo mensaje enviado de la misma dirección electrónica, en la que se podía leer:
“¡Oh vamos! ¿Acaso no recibiré respuesta alguna? ¿Tan cobardes son? En serio, más les vale pedir una disculpa pública si no quieren tener problemas legales y que les lleguen a cobrar una multa bastante fuerte o incluso les censuren su “periódico”. Espero una respuesta certera y concisa, y la espero pronto”.
A la fecha, no hemos vuelto a recibir más mensajes del anónimo vengador de Juan Ramos.
Conviene aclarar a quien se hace llamar “sara sara”, y que quizá no leyó con atención los artículos difundidos sobre el caso, que todo lo ahí vertido está basado en testimonios reales de socios afectados por el timo del que fueron objeto hace 24 años, de parte de Juan Ramos. En ningún momento se inventan o falsean datos, pues todo lo publicado fue (y sigue siendo) respaldado por los socios activos, a través de documentos presentados a este medio de comunicación.
Por otro lado, y como un aporte a lo que parecen ser limitados conocimientos legales del furioso (a) retador (a), hay que señalar que para su infortunio, ninguna de las demandas que pretende interponer en nuestra contra podrían prosperar, y no existe ningún motivo ni ley que nos obligue a ofrecer disculpas injustificadas a quien se sienta ofendido con la información publicada.
Finalmente, por si no ha quedado suficientemente claro, ni intentos de intimidación, insultos o denostaciones hacia nuestro trabajo podrán silenciar nuestra voz ni invisibilizar nuestra pluma.
Decidimos hacer el presente repaso para evidenciar la actuación y calidad moral de quien durante muchos años no tuvo obstáculos ni remordimientos para enriquecerse a costa de sus compañeros, y ahora no duda en usar medios igualmente mezquinos para fustigar a quienes solo cumplimos con el deber y la convicción de informar.