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  • Ayuda MP a fallido feminicida

    marzo 13, 2014 | Imprimir Imprimir

    INICIA AVERIGUACIÓN PREVIA POR “LESIONES SIMPLES” Y LIBERA A QUIEN APUÑALÓ SU PAREJA E HIRIÓ A TESTIGOS


    HUGUET CUEVAS/FOTOS: URIEL LÓPEZ SALAZAR/ENVIADOS

    idiotaPUTLA VILLA DE GUERRERO, Oax.- En fracción de segundos la sangre casi púrpura se derramó sobre su pecho como agua, antes de que Erika tuviera oportunidad de advertir el ataque  y de escapar de su agresor. Quiso gritar, pero el corte transversal en la garganta, producido por una navaja, le impidió siquiera hablar.
    Una mano adolescente se apresuró a colocar el dedo sobre la herida, para evitar que la mujer de 34 años se desangrara frente a sus amigos y familia. Luego Erika, apoyada de su hija,  intentó correr  hacia un taxi, y en su intento, fue alcanzada por una  segunda puñalada en la espalda, hecha por la misma persona.
    Aún conciente, por su mente pasaron recuerdos de sus últimos 13 años compartiendo momentos con el hombre que estaba a punto de quitarle la vida: su esposo Abel Barrios.

    LOS HECHOS
    La madrugada del  2 de marzo  pasado, Erika Sánchez Juárez salía de un baile popular celebrado en la localidad de San Juan Lagunas, perteneciente a esta municipalidad, iba con su esposo Abel y  su hija mayor.
    Habían pasado una agradable velada y al término de ésta se encontraron con sus primas. Su marido se ofreció a darle  un “aventón” a sus familiares y se aproximó al auto con la intención de manejar, pero estaba muy tomado y Erika le pidió las llaves.
    Con cariño, intentó persuadirlo, pues sabía que si lo hacía de otro modo, su esposo respondería agresivamente: “mijo, mi amor, dame las llaves, ya estás muy tomado, manejo yo, vamos a tener un accidente”.
    “No te las voy a dar”, dijo él y enseguida comenzó a buscar algo al interior del carro. “Pensé que eran las llaves pero de repente sentí un golpe con la mano derecha hacia mi ojo, y entonces, al intentar cerrar la puerta para ir a buscar a mi hija, fue  cuando sentí como me lastimó el cuello, me ensartó la navaja abriéndome todo”, señala.
    “Corrí a un carro para pedir ayuda, pero no me hizo caso. Mis primas lo quisieron detener pero el estaba  muy mal,  tal vez estaba drogado y empezó a navajearlos,  a una le corto el brazo, a otro le lastimó el dedo, a otra persona le rasgó la blusa con la navaja”, comenta.
    Furioso logró zafarse y corrió detrás de su pareja, para darle otra puñalada, esta vez le alcanzó en la espalda. Posteriormente, fue detenido por la Policía Municipal. Su esposo solo estuvo un par de días encerrado y luego salió libre.
    Erika estuvo más de una semana internada en el hospital. Un oportuno traslado desde el hospital de Putla a la ciudad, permitió salvarle la vida.
    Para su familia las agresiones eran nuevas, pero Erika desde hace más de 13 años vivía entre la zozobra y el miedo, entre la impotencia y el silencio. Sólo ella y su hija mayor sabían del calvario producido por Abel Barrios. Su familia nunca lo supo hasta que el problema se recrudeció.

    “TODAS SON UNAS PUTAS”
    -¿Por qué has tenido tantas mujeres y ninguna te  ha aguantado, Abel?, cuestionó Erika tras una discusión con su esposo.
    -Porque todas son unas putas, no han hecho algo bueno. Todas han sido unas “cualquieras” y se van con otros hombres, por eso les pasa lo que les pasa.
    La contestación de su marido la dejó atónita. Esa conversación ocurrió apenas tres días antes de la agresión, pero fue entonces cuando comenzó a preocuparse. Admite que le tenía miedo. Esos últimos días ya no quería salir con él.

    foto_3_1UNA INTERMINABLE HISTORIA DE VIOLENCIA
    “Estás gorda y fea, ¡no sirves para nada!, pareces una cabaretera, ¡deja de voltear  a ver a otros hombres!, luces como una cualquiera”, fueran sólo algunas de las ofensas que Erika vivió durante 13 años de su vida.
    Abel, su pareja,  lo mismo la agredía cuando usaba alguna ropa que él considerada “inapropiada”, o la hostigaba por sonreírle a otras personas o incluso por bailar con su familia durante alguna fiesta.
    Recostada sobre el sillón de una estética, propiedad de una de sus sobrinas, Erika decidió denunciar al hombre que la golpeó, la agredió física y psicológicamente por años  e incluso, le provocó un aborto cuando se encontraba en Estados Unidos,  porque se dio cuenta que una mujer “no debe tolerar una agresión como éstas, nunca”.
    La mujer se mueve frecuentemente sobre el sillón, parece que no está cómoda. Le duele el brazo, le arde el cuello, le incomodan las heridas, pero sobre todo, le lastima la impunidad de las autoridades por haber dejado libre al hombre que pudo haber terminado con su vida.
    La mujer de 34 años comenta que al principio, el agresor la sedujo con regalos, atenciones y cariño. Le compraba relojes, ropa nueva y aparentemente no tenía problemas con su forma de ser. La dejaba vestirse como ella lo quería. Pero después, la convenció para que se fueran a los Estados Unidos y una vez ahí, dejó caer  la máscara.

    “ME VESTÍA COMO HOMBRE”
    “Me ponía unos pantalones aguados, me vestía como hombre, sólo dejaba que usara playeras grandotas y no me permitía maquillarme, ¡ni siquiera las uñas de los pies”, recuerda.
    Erika se casó con en el 2001 en los Estados Unidos. En ese entonces,  ya tenía una hija y sabía que su esposo también  tenía una. Lo que desconocía es que él tuvo otros dos hijos antes de vivir con ella y que sus madres también sufrieron violencia. “A una de sus parejas la llegó a sacar hasta la frontera para pegarle, de eso hay antecedentes en Estados Unidos pues fue en Laredo en el año de 1999. La dejó casi muerta, yo no lo sabía hasta  que una vez llegaron los policías a buscarlo porque no había  pagado la manutención del niño”, cuenta.
    En los Estados Unidos, la historia se recrudeció. Abel trabajaba como jornalero en un rancho de Nueva Jersey y ella en un Mc Donalds, aunque por poco tiempo, pues a él no le gustaba que lo hiciera. Ahí su pareja la abofeteaba constantemente, incluso, en una ocasión la intentó ahorcar. Erika confiesa que lo denunció pero él escapó de la Policía en varias ocasiones. También admite que el ciclo siempre se cumplía: él la golpeaba, la denigraba frente a sus hijos y luego corría a buscarla para pedirle perdón y decirle que todo cambiaría. Ella le creyó la misma historia durante una década.
    Además, sospechaba que Abel consumía habitualmente cocaína, pues una vez encontró entre sus cosas una bolsita de este polvo.
    En el 2012 la madre de Erika enfermó y ella debió trasladarse a su pueblo para cuidarla. Abel se quedó en los Estados Unidos pero iba constantemente a verla a ella y a los dos niños menores de edad que procrearon juntos.
    A Erika solo se le quiebra la voz cuando habla de cómo su aún esposo agredía constantemente a su hija. Quiere estar en paz pero también exige justicia por los años de sufrimiento que vivió. Teme que el aún marido, quien vive a unas cuantas cuadras de su casa, se lleve a sus dos hijos o les haga daño. “A mi me costó muy caro obtener mi libertad, pagué casi con mi vida, pero ahora quiero vivir con tranquilidad y mientras él esté suelto yo seguiré sin dormir”, recalca.

    MP IGNORÓ A TESTIGOS PRESENCIALES Y PRUEBAS
    El pasado domingo, durante audiencia,  Abel Barrios fue vinculado a proceso únicamente por lesiones cuando él había sido consignado con lesiones con agravante de ventaja, señaló la abogada particular de la víctima, Deyanira Hernández Reyes.
    “La inconformidad que se tiene en el caso es la falta de competencia, de responsabilidad, de honestidad y de incluso corrupción por parte del Ministerio Público Jerónimo Domingo Hernández García,  del fiscal Agustín Vargas Ramírez y del Juez de Garantía Carlos Santos Ferrer”, señaló.
    Denunció que el representante del MP ignoró una serie de pruebas ofrecidas por familiares de la víctima, y todo eso hizo que de “lesiones con agravante de ventaja” el delito se redujera a “lesiones simples”, lo cual dijo, “no puedo permitirse pues estuvo a punto de cometerse un homicidio”.
    La abogada mencionó que Abel Barrios estuvo detenido poco tiempo en la cárcel municipal  pero fue liberado muy rápidamente.
    Expuso que el actuar del MP ha sido por demás irregular, siempre a favor del agresor. Situación que no ha ocurrido únicamente en este caso, sino en otros más de la población. “¿Dónde están los derechos de la víctima, donde está el actuar técnico, jurídico y honesto que deben preservar las personas que te representan jurídicamente. No es posible que las víctimas tengan que ir con un abogado para que el MP haga su trabajo”, cuestionó.
    “De una manera no formal, ellos tratan de hacer una especie de negociación, lo veo en el sentido de que si bien o no quieren trabajar o ya recibieron alguna prebenda de alguna otra parte, no lo puedo afirmar pero es algo que nosotros presumimos por la actitud. En este caso es muy evidente”, recalcó.
    “Abel siempre actuó con odio hacia ella, sin haber una causa. Él la agredía física e incluso sexualmente por cualquier motivo y esto las mujeres lo deben de considerar: éstas son alarmas. En este caso, estuvo a punto de cometerse un feminicidio”, aseveró Hernández Reyes.

    Publicado por NOTICIASNET.MX en la dirección: http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/general/seguridad/199528-ayuda-mp-fallido-feminicida

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